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España es una de los grandes países que forman el llamado «Grupo de los 20», por lo que siempre tenemos algo que aportar en materia energética . A pesar de ello, en España Llegamos tarde a la revolución industrial, y para cuando lo hicimos, el principal hándicap al que nos enfrentamos, que seguimos arrastrando hoy en día, es la dependencia energética del exterior.

Mientras otros países diseñaron planes de explotación de sus propios recursos, como el caso de Gran Bretaña y el carbón en el siglo XVIII o Estados Unidos y el petróleo a finales del siglo XIX, o se han ido apropiando de los de otros menos desfavorecidos, véanse las principales intervenciones militares de los últimos tiempos; España siempre ha tenido la necesidad de comprar energía al exterior, algo no muy rentable, especialmente durante el largo periodos de dictadura y la penalización sufrida por las malas decisiones en política exterior de dicho sistema.

Hoy en día seguimos en las mismas, dependiendo de energías fósiles que vienen de fuera y nuestra economía no está precisamente en su mejor momento, pues se calcula que el recibo de la luz aumentará 100 euros este año, y los políticos españoles siguen actuando en contra de los intereses de los ciudadanos al actuar como si no existiera otra alternativa.

Pero existe otra alternativa: las energías renovables. Esta opción no sólo es la única responsable con el medio ambiente, al no contribuir con la contaminación de los recursos naturales y la inminente destrucción del planeta, sino que además acabaría con la dependencia energética del exterior que llevamos siglos arrastrando; pues España es pobre en combustibles fósiles pero rica en sol y viento, que entre otros recursos naturales, son el motor de este tipo de energías.

Ante la última subida de la factura de la luz, Greenpeace ha vuelto a insistir en un informe titulado “La recuperación económica con renovables”, declarando que ésta se reduciría un 34% si el 95% de la energía que utilizamos procediera de fuentes renovables