Dentro de los métodos de obtención de energía renovable en los que el mar juega un papel importante, encontramos la energía mareomotriz. Esta energía aprovecha la energía potencial que se libera gracias a la diferencia de alturas entre mareas altas y bajas en una presa o dique artificial, para convertirla, mediante el uso de turbinas, en energía eléctrica.

En la nación de Gales, perteneciente al Reino Unido, se está desarrollando un interesante proyecto basado en este tipo de energía instalado en la laguna artificial de Swansea Bay. Se trata, nada más y nada menos que del primer lago “tidal” del Mundo, que cuenta con un dique construido en forma de “U” a partir de la costa y con una longitud de casi diez kilómetros que da como resultado dicho lago artificial.

El lugar elegido no es aleatorio, ya que ahí se encuentra el estuario de Severn, que cuenta con mareas vivas de hasta 9 metros de altura en primavera, hecho que le otorga la posición como segundo estuario del mundo con mayor diferencia entre mareas.

Este ambicioso proyecto, cuyo coste se estima en algo más de 1500 millones de dólares, contaría con 16 turbinas hidráulicas y podría producir energía de 320 MW de capacidad durante unas 14 horas al día. Se trataría de una gran inversión, pero se ha calculado que su coste promedio sería menor que el que supone la obtención de energía nuclear.

El proyecto de Swansea Bay Tidal Lagoon podría ser aprobado en los próximos días por parte del Gobierno Británico, propiciando la entrada en funcionamiento de la planta en 2021. Además, cuenta con el apoyo del ex ministro de energía Charles Hendry, necesario para que el gobierno del país dé su visto bueno al proyecto que defiende que si se lleva a cabo podría significar un gran aporte de energía al total de la que se suministra a los consumidores británicos, incluyendo el aumento en la seguridad en este sector y la disminución de emisiones de carbono a la atmósfera, que roza niveles bastante elevados en ese país.

Pero no sólo eso ya que, si prospera esta planta experimental, podría ser la primera de un total de siete plantas a lo largo de las costas de las Islas Británicas basadas en este medio de obtención de energía que, en un futuro, podría suponer una de las fuentes de electricidad más importantes del país.