Hoy 22 de Marzo como todos los años se celebra el día Mundial del Agua, elemento fundamental para que podamos tener todos un desarrollo sostenible. Tener agua reduce la pobreza, ayuda a crecer económicamente a las ciudades y países y mejora la sostenibilidad ambiental de la tierra, un bien que nos ofrece nuestra querida madre Tierra pero que poco a poco notamos como va disminuyendo y ésto tiene que cambiar, y la manera de obtener energía de ella es uno de los primeros pasos.

Sin duda alguna, la manera a través de la cual obtenemos energía tiene que cambiar. La energía proveniente de combustibles fósiles es limitada, contaminante para el planeta y además, se ha demostrado recientemente que su producción y transporte han dejado de ser rentables. Estos motivos hacen que no sólo el futuro, sino también el presente, dependan de las energías renovables.

Muchos son los avances que se han ido haciendo a lo largo de los años en el campo de las energías renovables, y cada semana nos encontramos con nuevos descubrimientos realizados por científicos de todo el mundo que actualizan y rentabilizan los sistemas de aprovechamiento de energía eólica, provocada por el viento que transmite energía cinética a los molinos; solar, que aprovecha la radiación electromagnética del astro y la transforma en electricidad por medio de las placas solares; o aquellas en las que interviene la fuerza cinética del agua, como son la energía hidráulica y la mareomotriz.

Pero existe otra manera de obtener energía renovable que proviene precisamente del agua, la llamada energía azul. Este tipo de energía, que también es conocida como osmótica, se obtiene en las áreas en las que entran en contacto el agua dulce de los ríos y el agua salada del mar y aprovecha la energía que se libera debido a la diferencia de salinidad entre ambas en un proceso conocido como osmosis (de ahí el nombre).

Entre las ventajas que conlleva la energía azul, destaca su cualidad de poder producirse de manera continuada e ininterrumpida ya que, mientras otras energías como la solar necesitan producirse en determinados momentos del día o bajo determinadas circunstancias, el proceso de osmosis no depende de las condiciones meteorológicas. El proceso de aprovechamiento de la energía azul es sencillo: una membrana con un espesor de unos tres átomos se encarga de separar las distintas aguas y mientras, los iones se mueven de un lado a otro buscando la estabilidad y generando energía.

A pesar de haber sido descubierta en los años 70 del siglo XX, no ha sido hasta los últimos años cuando se ha empezado a trabajar en este tipo de energía, siendo creada la primera plataforma en Noruega en 2009 junto con la primera de carácter comercial en Holanda en 2014, de la que se espera que para 2020 abastezca de electricidad al 50% del país sin ningún tipo de consecuencia nociva para el medioambiente.